La fotografía es un arte, pero tiene su técnica.

La fotografía es un arte, eso nadie lo puede discutir. Incluso la fotografía técnica para producto o para catálogo. Aunque parezca que estamos a pillar el momento, a capturar emociones y todo eso, siempre estamos pendientes de la técnica. Y ojo, no solo cuando estamos haciendo una sesión en el estudio (que ahí está claro que la técnica tiene su peso), si no que simplemente dando una vuelta con nuestra cámara por Irun o Donosti, y parece que estamos «por gusto» o «por vicio» sacando cosas chulas, estamos pendientes de esos tres pilares técnicos que, básicamente, hacen que la toma salga como tú quieres.

Antes de meternos de lleno con el ISO, la velocidad de obturación, y la apertura del diafragma, hablemos un poco de la composición y encuadre. Porque, admitámoslo, aunque nuestros móviles modernos manejan de maravilla los aspectos técnicos, la composición sigue siendo reino nuestro, completamente manual.

Encuadre y composición. Lo que decides mostrar y lo que prefieres ocultar.

Imagina que estás en medio de una calle en Irun, cámara (o móvil) en mano. Lo que decides incluir dentro de ese pequeño cuadrado que es tu visor o pantalla define tu composición. Esa decisión de qué entra en tu foto y qué se queda fuera es el primer paso para contar una historia visual.

No es simplemente sobre qué es bonito; es sobre qué elementos aportan a la narrativa que quieres construir. ¿Quieres mostrar el contraste entre lo antiguo y lo nuevo? ¿O prefieres capturar la esencia de un momento, un gesto, una mirada? Eso es composición. Y el encuadre, bueno, es cómo eliges organizar esos elementos. ¿Centrado? ¿En uno de los tercios de tu imagen? ¿Vas a usar líneas guía naturales para dirigir la atención?

Jugamos constantemente con estos conceptos, a veces sin siquiera darnos cuenta, pero siempre con el objetivo de hacer que quien vea la foto sienta algo, comprenda algo, sin necesidad de palabras.

Ahora sí, hablemos de los 3 pilares fundamentales de la técnica fotográfica que realmente hacen posible capturar exactamente lo que tu mente imagina.

  1. ISO: La sensibilidad de tu cámara a la luz. Jugar con el ISO te permite adaptarte a diferentes condiciones de iluminación, pero ojo con el grano o ruido que puede introducir en tus fotos a valores altos. ¿Qué es el ISO? La sensibilidad. Imagina que un día que no tienes dolor de cabeza te ponen una canción a un volumen determinado. Ese día no te molesta y la oyes bien. Pero si eso mismo te lo hacen un día de dolor de cabeza, te parecerá ruido y que está muy alta. Te tendrían que poner la música lejos para que no te molestara y que la pudieras «oir bien» (aunque no la vas a oir porque está lejos, en este ejemplo). Pues eso es la sensibilidad ISO. Es decir, cómo reacciona el sensor (o la película) a la luz. Si tiene alta sensibilidad, captará bien cuando la luz está bajita, pero muy mal cuando hay mucha luz. Para ese caso necesitarás una película con ISO más bajo o mabajr el ISO a tu cámara digital.
  2. Velocidad de Obturación: ¿Quieres congelar un momento en el tiempo o capturar el fluir de un río con ese efecto seda? La velocidad a la que tu cámara captura la imagen lo hace posible. Es la diferencia entre una foto nítida de un pájaro en pleno vuelo y una imagen con ese hermoso desenfoque que transmite movimiento. Esto va de la forma en la que podemos congelar el movimiento. Si queremos que algo que se mueve rápido salga nítido, deberemos subir la velocidad de obturación. Así cogeremos una fracción muy equela de tiempo y parecerá que el movimiento se ha congelado. Por ejemplo, si quieres sacarme a mi corriendo, ya puedes esperar sentado porque no salgo nunca. Jajaja Te he pillado. Pero si quieres sacarme sentado en el ordenador donde paso media vida, pues puedes poner una velocidad muy baja de obturación que saldré nítido (y guapo y joven)
  3. Apertura del Diafragma: Este es el que controla cuánta luz entra a través de tu lente. Pero no solo eso, también afecta la profundidad de campo. ¿Quieres que solo tu sujeto esté en foco con un fondo difuminado? La apertura te ayuda a lograrlo. Iba a usar el ejemplo de cuando vamos al váter, pero voy a coger uno menos escatológico. ¿Sabes la típica trampilla de hierro en las presas pequeñas o saltos de agua? Si abres mucho la trampilla, sale mucha agua por segundo. Si la abres poco, sale poca agua. Una obviedad ¿verdad?. Pues con la luz es lo mismo. Si abrimos mucho el agujerito que deja pasar la luz, entrará mucha luz. Si lo dejamos a medio camino, entrará menos.

Cada uno de estos pilares no solo tiene su ciencia, sino también su arte. Saber cómo y cuándo ajustarlos según lo que buscas capturar es lo que nos separa de simplemente «tomar una foto» a realmente «crear una imagen».

Pero ¡ojo! Esto tres aspectos no son aislados. Cada uno repercute en los otros dos. Es decir, en cuanto toques uno, repercute en los otros, o (so no tocas los otros dos aspectos), cambia completamente la fotografía resultante. Por ejemplo, si subo el ISO y no toco nada más, la foto siguiente me saldrá más «clara» que la anterior. Pero si conpenso esa subida de ISO aumentando la velocidad de obturación, tendré la misma foto (en cuanto a exposición), pero habré congelado un fragmento de tiempo más pequeño. ¿Ves por dónde van los tiros?

Esto nos permite dar una prioridad a la técnica. Es decir, si vamos a sacar fotos en un partido de regby, necesitaremos una velocidad de obturación rápida para cuando les saques en carrera. Para cuando están retozando en el barro (son como niños) no te hará falta tanta velocidad.

Fotografía de rugby, para ilustras aspectos de la técnica en la fotografía.
Shot of two rugby teams competing over a ball during a line out of a rugby match outside on a filed

Entonces ¿por qué no usar siempre una velocidad alta para que salgan todas las fotos nítidas y sin movimiento? Pues ahí otra cuestión importante. Porque no siempre vas a tener luz suficiente que te permita sacar una foto a un ISO aceptable y a alta velocidad. ¿Cómo? ¿Por qué un ISO es aceptable y otro no? Muy sencillo. ¿Te acuerdas de la sensibilidad y del dolor de cabeza que te he dicho antes? Si subes la velocidad de obtración en una situación de poca luz, vas a tener que subir la sensibilidad, que es lo mismo que subirle el dolor de cabeza a tu cámara. O, por poner otro ejemplo, subir el volumen a tus altavoces en el coche. ¿Qué va a pasar? Que llegará un momento en el que empiecen a hacer ruidos indeseados porque le estás pidiendo más potencia de la que puede soportar. Cuando gritamos pasa lo mismo, son hacemos daño y la voz nos sale «sucia».

Para explicarte esto te cuento que toda señal compleja (la luz es una señal), lleva siempre consigo un «ruido de base». Un shhhhh de fondo que, si lo amplificamos, llega a ser audible o visible. Pues eso es lo que pasa cuando subimos mucho el ISO, que empieza a hacer un shhhh de fondo que llamamos ruido, tal cual. Y en la imagen se traduce como un granulado que no respeta los colores y la iluminación que debería corresponder a esos píxeles en concreto.

Cada cámara tiene unos ISOs aceptables en los que en ruido es aceptable. Nosotros, por ejemplo tenemos la SONY alfa S3 para vídeo y soporta un ISO altísimo en comparación a otras cámaras que hemos tenido. Me acuerdo ahora de una de nuestras primeras Canon que si hacíamos una foto a ISO 800 ya teníamos un ruido que empezaba a molestar. Con las SONY que tenemos ahora, hemos llegado a sacar a ISO 12.000 y tener unas fotos aceptables.

También es verdad que con la inteligencia artificial, cada vez es, y será, más facil arreglar el ruido de las fotografías. Así que llegará un momento en el que dará igual.

Con estos conocimientos técnicos como base, podemos explorar el mundo a través de nuestra lente con una mayor intención y creatividad. ¿Listo para sumergirte más en cada uno de estos pilares y ver cómo aplicarlos en situaciones reales? Vamos allá.

Equipamiento esencial para despertar al fotógrafo de estudio que llevas dentro

Ahora que ya tienes una idea de cómo jugar con la composición, el encuadre y los tres pilares técnicos de la fotografía, es hora de hablar sobre el equipamiento. Sí, ese conjunto de herramientas que transforman una habitación vacía en un estudio fotográfico capaz de dar vida a cualquier visión creativa. Pero ojo, no te asustes pensando que necesitas hipotecar tu casa para empezar. Ya la hipotecarás cuando quieras esa nueva cámara que hace no sé qué birguería La clave está en saber qué es imprescindible y qué puede esperar.

Cámaras y Objetivos: El corazón y el alma

La cámara es, obviamente, el corazón de tu equipo fotográfico. Pero aquí entre nos, no necesitas el último modelo para hacer fotos increíbles (en realidad sí, pero no te quiero quitar la ilusión). Lo que realmente importa es conocerla a fondo, entender qué puede hacer y, sobre todo, qué puedes hacer tú con ella.

Empieza con el móvil. Así de claro. Si no tienes ninguna cámara, puedes hacer buenas fotos con el móvil. De verdad. Si tienes que llevarte alguna lección de este artículo que sea que una buena foto no consiste en los Mega Píxeles que tenga la cámara. Lo que sí es importante es que te descargues alguna app que te permita manejar la cámara de tu móvil de forma manual. Así podrás ir aprendiendo todos estos conceptos.

En la mayoría de casos vas a sacar fotos para las redes sociales así que no necesitas una cámara muy pro. Ten en cuenta también que si manejas bien el móvil, vas a ser el fotógrafo/a oficial de qualquier situación.

Y luego están los objetivos. Ah, los objetivos. Si la cámara es el corazón, los objetivos son el alma. Cada uno tiene su personalidad, su carácter, y saber cuál usar en cada situación es casi un arte. Desde grandes angulares para capturar paisajes hasta teleobjetivos para esos detalles a distancia, pasando por los adorados objetivos fijos de 50mm que tanto amamos por su versatilidad y calidad de imagen. La elección es tuya, pero recuerda: más importante que tener muchos es saber sacarle el máximo partido a los que tienes.

Iluminación: La pintura con la que dibujas

Si algo aprendes rápido cuando te metes en esto de la fotografía de estudio es que la luz lo es todo. La iluminación es como la pintura para un artista; te permite crear atmósferas, destacar texturas y, en definitiva, dar forma a tus imágenes.

Puedes empezar sin flashes, sin luces, sin reflectores. No te van a hacer falta hasta que te hagan falta. Es decir, si no vas a hacer fotografía de produto, fotografía técnica, publicitaria o fotografía muy artística, no te va a hacer falta. Cuando puedas una luz natural acercándote a ventanas, usando espejos, placas de porexpan blanco… lo que sea para dirigir un poco la luz. Y con eso vas a aprender una barbaridad.

Más adelante, un par de flashes de estudio o incluso unos softboxes pueden abrirte un mundo de posibilidades. Aprende a jugar con la luz y las sombras, experimenta con diferentes configuraciones, y poco a poco irás viendo cómo tus fotos cobran una nueva dimensión.

Accesorios: Los pequeños grandes aliados

Y no podemos olvidarnos de los accesorios. Desde reflectores para rebotar esa luz perfecta hasta fondos de diferentes colores y texturas para darle ese toque especial a tus imágenes. Los accesorios son esos pequeños grandes aliados que pueden hacer una gran diferencia en el resultado final.

Así que ahí lo tienes. Con una cámara que te responda, un par de objetivos versátiles, una configuración de iluminación básica y algunos accesorios clave, estás más que listo para empezar a explorar el mundo de la fotografía de estudio y no de estudio. Y recuerda, más allá del equipo, tu creatividad es tu mejor herramienta. Nunca dejes de experimentar, de aprender y, sobre todo, de disfrutar del proceso.

Desbloqueando el siguiente nivel: Técnicas avanzadas en fotografía

Dominar la fotografía es un viaje sin fin, porque siempre hay algo nuevo que aprender, algo más que explorar. Pero no te preocupes, eso es parte de la diversión. Ahora, vamos a sumergirnos en algunas técnicas avanzadas que te ayudarán a llevar tus fotos al siguiente nivel.

Fotografía de Retrato: Capturando el alma

La fotografía de retrato es más que simplemente tomar fotos de personas. Es buscar capturar un momento, una emoción, la esencia de una persona. Aquí es donde la técnica y la creatividad se encuentran de verdad.

  • Iluminación en retrato: Experimenta con diferentes esquemas de iluminación. La luz clave, la luz de relleno, y la luz de contra pueden transformar completamente la atmósfera de tus retratos. Algo que me ayudó mucho fue empezar a sacar con un solo foco o flash. Poco a poco fui añadiendo flashes (hasta 3) y experimenté con todas las posibilidades que ofrecía cada número de luces.
  • Poses y expresiones: Comunica con tu modelo, haz que se sienta cómodo/a. Un modelo relajado puede ofrecerte expresiones naturales y únicas que realmente hacen que un retrato cobre vida. Nosotros hemos hecho varias sesiones boudoir o de desnudo en las que este aspecto es fundamentel. Ya no solo por que el estudio esté a buena temperatura, sino porque hay una persona desnuda y hay que cuidar todos los detalles. Desde las expresiones que usas para dirigir hasta la distancia a la que te pones.
  • Profundidad de campo: Juega con aperturas amplias para suavizar el fondo y hacer que tu sujeto sea el centro absoluto de atención. No te lo he dicho antes, pero si usas aperturas grandes (nómero f bajito) tendrán más desenfoque con el fondo, y esto, en retrato, mola mucho.

Fotografía de Paisaje: Más allá de lo que ves

La fotografía de paisaje te reta a capturar la belleza y la inmensidad de la naturaleza. Pero, ¿cómo transmites la majestuosidad de un paisaje a través de una imagen?

  • Hora dorada y hora azul: Estos momentos del día ofrecen una luz suave y colores espectaculares, perfectos para darle a tus paisajes un toque mágico.
  • Larga exposición: Utiliza tiempos de exposición largos para capturar el movimiento fluido del agua o las nubes, dando a tus paisajes un aspecto etéreo.
  • Composición: Utiliza reglas de composición como las líneas guía o el punto de interés para dirigir la mirada a través de la imagen y mostrar la escala de los paisajes.

Fotografía de Producto: Vendiendo con la imagen

La fotografía de producto es clave en el comercio electrónico. Una buena foto puede ser la diferencia entre un clic y una venta.

  • Iluminación controlada: La iluminación es crítica para resaltar las texturas y colores del producto. La luz difusa suele ser tu mejor aliada para evitar reflejos indeseados. No empieces con botellas o botes brillantes. Es mejor empezar con elementos sin muchos reflejos, ya que te pueden volver un poco loco/a al principio.
  • Composición y contexto: Presenta tu producto de manera que el cliente pueda imaginarse usándolo. A veces, un contexto adecuado puede ser tan importante como el producto mismo. A nosotros nos viene muy bien buscar inspiración en Pinterest para hacer un moodboard.
  • Detalles: No escatimes en capturar los detalles. A menudo, son estos los que convencen al cliente de la calidad de tu producto. El detallito puede ser la diferencia entre que el cliente se quede a gusto o que se quede con la sensación de… «meh».

Estas técnicas avanzadas no solo te permitirán crear imágenes más impactantes y profesionales, sino que también te ofrecerán un nuevo lenguaje visual con el que contar tus historias. Recuerda, la técnica está al servicio de la creatividad, no al revés. Experimenta, equivócate, aprende y, sobre todo, disfruta del proceso. Porque al final del día, la fotografía es una forma de ver el mundo, y cada nuevo truco o técnica que aprendes te abre los ojos un poco más.

El Arte Final: Técnica de Edición y Postproducción de Fotografías

Una vez que has capturado tus imágenes, el proceso creativo está lejos de terminar. La edición y postproducción son tus herramientas para afinar esas fotos, corregir detalles, o transformar completamente la atmósfera de una imagen. Vamos a ver algunos aspectos clave de este proceso.

Software Esencial: Escogiendo tu Pincel

  • Adobe Photoshop: El gigante indiscutible en el mundo de la edición de imágenes. Desde ajustes básicos hasta complejas manipulaciones, Photoshop ofrece un universo de posibilidades creativas.
  • Adobe Lightroom: Ideal para la gestión y edición de grandes cantidades de fotos. Sus herramientas de ajuste son potentes y amigables, perfectas para afinar la exposición, colores, y más, manteniendo un flujo de trabajo eficiente.
  • Alternativas gratuitas y de código abierto: Herramientas como GIMP y Darktable ofrecen capacidades robustas de edición y gestión de fotografías sin el costo de sus contrapartes comerciales.

Consejos para la Edición

  • Ajustes básicos: Comienza con ajustes básicos como exposición, contraste, luces, sombras, blancos y negros. Estos pequeños cambios pueden hacer una gran diferencia en el resultado final.
  • Corrección de color: Aprende a usar las herramientas de corrección de color para hacer que tus imágenes destaquen. Jugar con la temperatura y el matiz puede cambiar completamente la sensación de una foto.
  • Retoque: El retoque es esencial, especialmente en fotografía de retrato. Herramientas de clonación, pincel corrector, y suavizado de piel pueden ayudarte a limpiar imperfecciones manteniendo un aspecto natural.

Creatividad en la Postproducción

  • Efectos y filtros: Experimenta con efectos y filtros para darle a tus fotos un estilo único. Pero recuerda, menos es más. El objetivo es mejorar, no sobrecargar.
  • Manipulación fotográfica: Si te inclinas hacia el arte digital, la manipulación fotográfica te permite llevar tus imágenes a mundos completamente nuevos. Combina elementos, cambia fondos, transforma sujetos. Las únicas limitaciones son tu imaginación y habilidades técnicas.

La edición y postproducción no solo son sobre corregir errores o mejorar aspectos técnicos de tus fotos. Son también una extensión del proceso creativo, una forma de imprimir tu sello personal en cada imagen que creas. Así que no tengas miedo de experimentar y explorar todas las herramientas y técnicas que estos programas ofrecen.

Recuerda, la fotografía es tanto sobre capturar el mundo como sobre expresar cómo lo ves tú. La edición y postproducción son partes cruciales de esa expresión, permitiéndote compartir tu visión única con el mundo.

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