Algo habitual en nuestro trabajo es poner una pantalla en un concierto en una iglesia donde el coro y los solistas cantan desde el coro, ese espacio elevado que suele estar al fondo del templo, junto al órgano. El problema: los bancos miran hacia el altar, y nadie se da la vuelta durante una hora para ver a los cantantes a su espalda. Así que montamos una pantalla grande delante, con un proyector potente, y hacemos una pequeña realización en directo con varias cámaras. Todo perfecto, hasta que te fijas bien: el público oye la nota un instante antes de ver la boca del cantante diciéndola. Y no, no es cosa nuestra ni de ese proyector en concreto. Pasa siempre.
El motivo real: cada eslabón de la cadena tarda un poco
Cuando grabas algo y lo mandas a una pantalla en directo, la imagen no viaja instantáneamente de la cámara al público. Eso pasaba (casi) cuando trabajábamos con señal de vídeo directa y con las pantallas de tubo. Ahora pasa por una cadena de dispositivos digitales, y cada uno añade su granito de retraso:
- La cámara captura con el sensor, su procesador lo convierte en señal digital y lo comprime antes de sacarlo por el cable.
- La mesa de realización (nosotros usamos una ATEM) mezcla esa señal con las demás cámaras, aplica transiciones y la reescala. Internamente, también procesa la imagen con su propio chip.
- La transmisión de la señal, ya sea por HDMI, SDI o fibra, añade su propio tiempo, sobre todo si el cable recorre una nave de iglesia entera. Y si la transmisión se hace con emisor y receptor inalámbricos, más retraso aún.
- El procesador de la pantalla o del proyector, al final de la cadena, vuelve a escalar la imagen a la resolución exacta del panel o del lienzo. Es decir, tiene otro chip que descomprime y recrea la señal para «pintar» cada fotograma.
Cada paso son solo unos milisegundos, pero se suman. Un caso real medido en una producción de iglesia (con mesa de vídeo estándar) daba unos 80 ms de retraso solo por el switcher; cambiando de equipo, ese retraso puede llegar a 360 ms.
¿Cuánto es «demasiado»? El límite que marca el oído
Aquí está la parte curiosa: el oído humano no es igual de exigente en las dos direcciones. La norma técnica de referencia (ITU-R BT.1359) fija que detectamos el problema a partir de que el audio se adelante más de 45 ms al vídeo, pero toleramos hasta 125 ms si es el vídeo el que va por detrás del audio, como en nuestro caso de la iglesia. Es decir: estamos mucho más acostumbrados a ver la imagen tarde que a oír el sonido tarde (algo parecido a lo que pasa cuando ves a alguien lejos golpeando algo: el sonido siempre te llega después). El problema es que, en una producción real con varios eslabones en la cadena, es muy fácil superar esos 125 ms sin que nadie se dé cuenta hasta que lo nota el público.
Por qué los paneles LED van todavía peor que un proyector
Aquí viene el dato que más nos llamó la atención investigando esto: con un proyector, la señal pasa por un único procesador de escalado. Con una pantalla de paneles LED, hay un paso extra: una tarjeta gráfica (el «controlador» o «receptora») que convierte la señal en algo que cada panel individual pueda mostrar, sincronizando miles de puntos de luz. Las mediciones que hemos visto de fabricantes de este tipo de tarjetas van de 13 a 74 milisegundos solo en ese paso, dependiendo de si el modo de «baja latencia» está activado o no. Son milisegundos que se suman a todo lo anterior, y que un proyector normal no tiene que gestionar. Por eso, si alguna vez has visto una pantalla LED gigante en un concierto que parece ir un poco más «atrasada» que una pantalla de proyección, no son imaginaciones tuyas.
Ni con presupuestos millonarios se libra nadie
Esto no es un problema de presupuesto ajustado. Es física y procesamiento de señal. Evidentemente, cuanto más pasta hay para un evento, mejores equipos se pueden usar. La mayoría de diferencias de precio en estos equipos está, precisamente, en la menor pérdida de calidad y en un mejor flujo (rapidez) en el procesamiento de la imagen. La única diferencia es que en una gira grande el equipo de sonido suele compensarlo retrasando el audio de forma deliberada para que vuelva a cuadrar con la imagen, algo que en un concierto pequeño en una iglesia, o cualquier evento donde la música/voz se oiga en directo, sería inviable. ¿Te imaginas escuchar el sonido directo y otro amplificado pero con el retraso pertinente?
Como dato curioso, en los teatros donde se hace ópera se han intentado mantener los monitores de tubo (las teles de tubo viejas) y en blanco y negro para los monitores de los laterales. En esos monitores se emite la señal de una cámara que capta al director, y sirve para que los cantantes no tengan que estar siempre de frente mirando al director. De esta manera tienen monitores en los laterales donde poder seguir al director y representar movimientos escénicos más naturales. Pues bien, los teatros construidos hace muchos años han guardado y mantienen esos monitores y esa cámara como oro en paño. Porque esa señal es directa, señal de televisión analógica. Ahí no hay retraso perceptible. Va tan rápido como una onda de radio, pero por cable. En los teatros donde hay monitores planos y cámara digital captando al director, siempre hay un retraso de casi un cuarto de segundo. Y eso, para cualquier cantante, es un rollo.
Cómo lo llevamos nosotros en aiVídeo
En la práctica, no intentamos eliminar el retraso del todo (sería carísimo y, para el tipo de eventos que solemos grabar, innecesario): lo que hacemos es mantener la cadena lo más corta posible. Cuantos menos aparatos hay entre la cámara y la pantalla, menos milisegundos se acumulan, así que evitamos escalados innecesarios, usamos cableado corto y de calidad, y probamos el sistema completo antes del evento para saber cuánto retraso real vamos a tener ese día en concreto (nunca es exactamente el mismo, depende del equipo que combines). Y, sobre todo, avisamos a quien organiza el evento de que ese pequeño desfase es normal, no un fallo nuestro: forma parte de cómo funciona la tecnología, punto.
Si alguna vez has notado ese desfase viendo un concierto en pantalla y te habías quedado con la duda, ya sabes de dónde viene. Y si estás organizando un evento con música en directo y pantallas, cuéntanos qué espacio es: seguro que hemos vivido algo parecido y podemos ayudarte a que el resultado se vea (y se sincronice) lo mejor posible.



